jueves, 15 de julio de 2010

PENSAR

La esencial función intelectual humana consiste en saber pensar.

Hay diferentes tipos de saberes:

El primero, el más urgente, consiste en encontrar lo preciso para vivir; hallar lo necesario para subsistir.

Le sigue en importancia lo concerniente al negocio de la vida: Saber cómo lograr el placer y la comodidad, esto es, el transcurso plácido y agradable de la propia vida.

Una vez logrado el liberarse del negocio-vital, el hombre se ocupa del negocio del ocio.
El ocio no como un no hacer nada, sino en vacar para lo innecesario y para lo no negocioso. Consiste en la tarea de ir a las cosas por ellas mismas, sabiendo de ellas por sólo lo que ellas son. En el ocio se "admira" el descubrimiento de la ignorancia (es decir de la Ciencia).

Al huir de la ignorancia surge el mito. Este nace en el ocio del descubrimiento de las ciencias.

Con ello nos encontramos con la Filosofía que versa acerca de lo supremo de las cosas y acerca de su entidad, como una ciencia apodíctica del ente en cuanto tal. Es pues la suprema de las sabidurías.

La Filosofía es un modo de actividad humana.

Al señalar que es una ciencia apodíctica queremos indicar que trata de lo demostrable, lo que no admite contradicción, lo convicente, lo irrefutable, lo incontrovertible e innegable, lo decisivo. Tal es el juicio apodíctico de la filosofía.
En todo esto consiste el saber pensar acertadamente.

EL LENGUAJE JURIDICO (continuación)

El lenguaje en que se expresa el derecho es un lenguaje de características muy especiales. En parte es un lenguaje técnico, especializado, rigurosos y con multitud de términos que no se corresponden con el área semántica de la misma palabra utilizada en el lenguaje normal del hombre de la calle. Así lo advirtió Wittgenstein al referirse a que " las palabras están enfermas", añadiendo nosotros que es preciso sanearlas. Precisamente la escuela oxionense del filósofo citado desarrolló la tendencia que propiciaba un análisis del uso del lenguaje en su aspecto coloquial y ordinario, muy preocupada por el uso y no tanto por el significado ni la realidad de los términos empleados, siendo conveniente apartarse de ella, porque sólo conduce al empobrecimiento de l cultura de los pueblos.
El derecho, tanto en su nivel de ciencia jurídica, como en el de la creación, interpretación y aplicación de las normas, no sólo no constituye ningún paradigma del lenguaje atrofiado, sino que por el contrario, está colaborando poderosísimamente al progreso socio cultural del país, a través del enorme esfuerzo llevado a cabo desde el 1978 con la renovación jurídica que supuso la Constitución y su posterior desarrollo normativo. (continuará)

EL LENGUAJE JURIDICO

Mientras el hombre de la calle habla sobre el derecho con un lenguaje normal, el jurista emplea un lenguaje jurídico, pareciendo así que exista una cierta atrofia del lenguaje jurídico.

Necesariamente debe de ser así porque tras la expresión del lenguaje siempre está "lo expresado". La expresión y lo expresado no necesariamente siempre son idénticos.

CONSUMISMO

Consumismo viene a constituir algo semejante a la degeneración del consumo (similar a autoritarismo respecto a Autoridad). Lo peor del consumismo no es el propio consumo sino el despilfarro que tiene por efecto. Se trata de una actividad excesiva, cualitativa y cuantitativamente considerada. Lo consumido goza de los caracteres de la fugacidad al ser como ella efímera y basada en el erróneo concepto de que "todo pasa; por ello posee efectos narcotizantes al "aliviar" la dureza de la "pura y dura vida".
Es también un efecto consecuente del desarrollo económico y del fenómeno moderno de la globalización, estando vinculado íntimamente a la cultura del monetarismo, como circulación "necesaria" (??) del dinero.
Satisfechas las básicas necesidades surgen enseguida otras demandas, deseos, de tener y de poder que conllevan al consumismo, como resultado de la preferencia por el poseer en detrimento del principal objetivo de ser.
Las sociedades consumistas autoengañan a los ciudadanos ofreciéndoles felicidad en el puro y simple hecho de consumir.de modo exagerado, a través del agobio de informaciones y mensajes tendentes al apremio y búsqueda del dinero preciso para ostentar un aparente mayor poder.
POSIBLE CORRECCION
Merced al valor de la austeridad es posible corregir los defectos derivados del excvesivo consumo mediante políticas de promoción de produccion de bienes no efímeros sino duraderos; fomento de bienes y servicios ecoeficientes; fomento de políticas de demandas y no de ofertas, enseñando a demandar a los usuarios y consumidores; fomento del reciclajes; fomento de la aproximación de los seres humanos en una convivencia que haga huir de las urbanizaciones apartadas que exigen mas movimientos de automoción y transporte.
El consumo es una función del bienestar y de la utilidad, al tiempo que esta última lo es de la venta. Desde tales premisas el incremento de la renta lo es también del bienestar, aunque la función del bienestar al no ser asintónica, como cabría pensar,posee un punto de inflexión por la destrucción de recursos y generación de desigualdades al crecer el bienestar.Tesis que permite esperar que sea preciso tomar medidas que logren cambiar el criterio de medir la renta por el PIB, como por ejemplo por el Indice de desarrollo humano (IDH) o aún mejor por el IBES (Indice de Bienestar Económico Sostenible), en el que existen otros costes a estimar, como el de los daños al medio ambiente, la destrucción de recursos y la producción doméstica, entre otros más.
En definitiva, ES PRECISO CONSIDERAR LA NECESIDAD DE DIVULGR SOCIALMENTE LA EXISTENCIA DE UNA ETICA DEL CONSUMO.
Desde la perspectiva cristiana podría recordarse la celebre frase evangélica de que "No sólo de Pan vive el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios", hallando en ella una respuesta no sólo moral sino también ética.