Solemos referirnos a lo ambiguo como a algo que sea impreciso. Suele suceder cuando a lo ambiguo le falte la matización para poder aquilatar la categoría de aquello a lo que nos refiramos de forma ambigua.
Ocurre frecuentemente cuando nos referimos a realidades que no son acotadas con la precisión propia de las ciencias naturales, por ser reflexiones sobre realidades que no son sólo físicas.
De ahí que tanto el pensamiento dialéctico del idealismo y del positivismo combatan ferozmente la presunta ambiguedad que creen encontrar en el pensamiento dialógico, al pretender aquél, por encima de toda otra consideración, el dominio sobre la realidad estudiada.
La ambiguedad es irreductible. Hay realidades ciertamente ambiguas en el sentido de su irreductibilidad, por su imprecisión, incertidumbre , indelimitación y la inarbacabilidad de su riqueza y profunda densidad ontológica. De hecho, tales supuestos se muestran como auténticas constelaciones que nos dejan deslumbrados.
En esos supuestos ser ambiguo exige ajustarse rigurosamente a la condición propia de la realidad contemplada. Tal es el caso de "lo numinoso" como permanente asombro del misterio humano en el que existe.
Es preciso tener en cuenta que pensar con rigor no significa pensar con exactitud matemática, sino pensar ajustándo el análisis de lo pensado a la flexibilidad de lo auténticamente real.
Nov. 8 del 2010 Miguel Angel
lunes, 8 de noviembre de 2010
lunes, 1 de noviembre de 2010
LIBERTAD
Debe considerarse como el don invisible e inseparable del ser de la persona.
Libertad como afirmación de la persona humana.
Libertad que "se vive" sin necesidad de ser vista.
Entrañablemente vinculada a la responsabilidad al permitir elegir libremente y construir/destruir las posibilidades de la personalidad en su tarea de vivir.
La libertad está también sujeta a ciertas limitaciones y límites:
Quien niegue la libertad, niega con ello la responsabilidad.
Quien reniegue de la libertad, la reconoce pero lo hace con el fin de elegir , en su lugar, la eguridad contra todo riesgo de molestia, o por mero deseo de confort y "bien vivir" sin llegar a tener que asumirla como lo que es, un don y un deber a respetar y saber hacer uso de él.
Algunos optan por considerar en su favor un tipo de libertad absoluta, subordinando a él otros bienes como puedan ser la justicia, la verdad, o el amor, al entenderlos como limitaciones de la libertad.
La libertad debe orientarse por el amor.
El querer amoroso implica un traslado del "yo-íntimo y personal" hacia el "tú ajeno". Viene a ser un traspaso que sobrepasa al mero conocimiento de la otra persona, o también superior a la simple comunicación con el ajeno, como "el otro necesitado" de mí. Porque el traspaso al que se refiere el auténtico amor del otro, implica saber llegar a ser él mismo. De tal modo que en el amor preferencial por el otro. cada uno es en el otro.
Amor significa decir al prójimo: "Quiero que tú seas" ("Volo ut sis"). Nada que ver con el querer al prójimo como algo fáctico, como una vida acabada y definitiva,aceptándolo como algo ya hecho, sino como lo que él siempre ya ha venido y lo seguirá siendo en su existencia a mi alcance.
"Volo ut si" no significa tampoco que "Yo quiero que tu existas sin cambios", sino "Quiero que tu seas", "quiero que tú llegues a ser" más de lo que tú eres aquí y ahora, "quiero que realices tu propia vida". Hasta que de tanto querer transportarme al tú al que quiero, llegue a ser el otro.
Sólo somos, a partir del estar abandonados en un haber recibido. Sólo llegaremos a ser "nosotros mismos", existencialmente, si nos aceptamos como regalados, no intentando obstinadamente "destinarnos" a nosotros mismos, arrancándonos de nuestros propios abismos.
Libertad como afirmación de la persona humana.
Libertad que "se vive" sin necesidad de ser vista.
Entrañablemente vinculada a la responsabilidad al permitir elegir libremente y construir/destruir las posibilidades de la personalidad en su tarea de vivir.
La libertad está también sujeta a ciertas limitaciones y límites:
Quien niegue la libertad, niega con ello la responsabilidad.
Quien reniegue de la libertad, la reconoce pero lo hace con el fin de elegir , en su lugar, la eguridad contra todo riesgo de molestia, o por mero deseo de confort y "bien vivir" sin llegar a tener que asumirla como lo que es, un don y un deber a respetar y saber hacer uso de él.
Algunos optan por considerar en su favor un tipo de libertad absoluta, subordinando a él otros bienes como puedan ser la justicia, la verdad, o el amor, al entenderlos como limitaciones de la libertad.
La libertad debe orientarse por el amor.
El querer amoroso implica un traslado del "yo-íntimo y personal" hacia el "tú ajeno". Viene a ser un traspaso que sobrepasa al mero conocimiento de la otra persona, o también superior a la simple comunicación con el ajeno, como "el otro necesitado" de mí. Porque el traspaso al que se refiere el auténtico amor del otro, implica saber llegar a ser él mismo. De tal modo que en el amor preferencial por el otro. cada uno es en el otro.
Amor significa decir al prójimo: "Quiero que tú seas" ("Volo ut sis"). Nada que ver con el querer al prójimo como algo fáctico, como una vida acabada y definitiva,aceptándolo como algo ya hecho, sino como lo que él siempre ya ha venido y lo seguirá siendo en su existencia a mi alcance.
"Volo ut si" no significa tampoco que "Yo quiero que tu existas sin cambios", sino "Quiero que tu seas", "quiero que tú llegues a ser" más de lo que tú eres aquí y ahora, "quiero que realices tu propia vida". Hasta que de tanto querer transportarme al tú al que quiero, llegue a ser el otro.
Sólo somos, a partir del estar abandonados en un haber recibido. Sólo llegaremos a ser "nosotros mismos", existencialmente, si nos aceptamos como regalados, no intentando obstinadamente "destinarnos" a nosotros mismos, arrancándonos de nuestros propios abismos.
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