viernes, 18 de febrero de 2011

LOS TIEMPOS DE MI VIDA (II)

Sumergido en "lo anterior", el "ahora" y "lo posterior" de mi tiempo.

Localizado y datado lugar y fecha de mi nacimiento en el anterior (I) escrito, cabe proceder a sumergirse en el tiempo ya que éste es "algo en movimiento" y los intervalos de sus sentimientos provendrán de la relación tiempo/movimiento y podremos distinguir así sus instantes para relacionarlos entre sí, como constitutivos de "lo anterior" y "lo posterior".

San Agustín concibió un tiempo lineal:"pasado"/"presente"/"futuro", al ser este ilustre teólogo hostil a subordinar la noción de tiempo al movimiento físico, como lo había hecho Aristóteles.
De ahí que San Agustín decía que el alma humana podía medir la duración del tiempo por si misma, tal como sucede en el plano de la dicción con la existencia de sílabas agudas y sílabas graves.

Otros filósofos como Kant, Hüsserl o Bergson, se ocupan de esa relación tiempo /movimiento. Así, Kant afirma que la extensión temporal precede y posibilita la extensión espacial. Para Hüsserl la "duración"es un apriori inseparable de las aprehensiones inmanentes de la experiencia temporal. Y para Bergson el "acontecimiento"vuelve con su fecha en el "recuerdo".

Volviendo a la concreta historia del tiempo de mi vida, forzosamente me he de situar en su "ahora". Este "ahora"pertenece a la modalidad del tiempo calendular de inscripción, como fecha extrínseca al acontecimiento y convierte el "momento" en un "absoluto"(ahora) de una fecha cualquiera de un determinado calendario. (De ahí el calificativo antes mencionado de "forzosamente").

Este tipo de "ahora"no me vale para poder redactar correctamente la historia de mi vida, ya que ésta presenta tres instancias diferenciadas del tiempo transcurrido por ella, como vínculo entre mi pasado advenido y un futuro esperado desde la perspectiva del presente vivido y realizado.

Mi vida pasada es la historia concreta que ha sido engendrada por si misma, como un "haber sido" del pasado verdadero, un pasado terminado, sustraido ya a la más mínima influencia de mi poder.Ella se ha instalado cómodamente en la "memoria" donde perdura con total independencia y autonomía.

La "memoria" viene constituida por el conjunto de acontecimientos sucedidos y el de los informes de testigos de lo experimentado, a título de huella profunda de la testaruda realidad.La "memoria", fenomenológicamente tiene por esencia el recuerdo.¿Es éste, acaso, una especie de imágen? y, en su caso, ¿cuál sería? Dos profundos interrogantes que podrían responderse desde los fenómenos de la rememoración o el de la representación, pero que, al menos, dejan bien claro que no pertenecen al tipo de los fenómenos constitutivos del juicio.

Pienso que traer a la memoria la historia de mi vida es una cuestión de distancia, como formulación horizontal, mientras que quizás, a traves de mis "olvidos" por ser éstos cuestión de situaciones abismales y de profundad vertical, sería más fácil reconstruirla.

Si la espera de algo sólo es posible sobre la base de estar a la espera, El reuerdo sólo será posible sobre la base de olvidar. (Ojo! y no alrevés)

El olvido equivale a "haber sido" y abre primariamente el horizonte en el que se puede llegar a comprender el Dasein perdido en la exterioridad de lo que preocupa, pudiendo así llegar a recordar.

El "olvido" es el reto por excelencia a la ambición desmesurada de fiabilidad de la memoria.El mnésico olvido, derivado de la destrucción de las huellas corticales del cerebro humano, poco tiene que ver con otro olvido debido a las huellas psíquicas. Cuestión esta de dificilísima explicación por parte de los científicos neurólogos.

De ahí que quizás convenga considerar la existencia real de la presencia en el hombre de una tercera modalidad de "olvido" , al que denominar como "olvido-de reserva", diferente del olvido por destrucción orgánico-cerebral.


Este "olvido de reserva" vendría a ser un tesoro bien oculto en la intimidad de la secreta conciencia de cada persona. Sería como la joya de la corona de cada existencia humana. Sólo se dignaría mostrarse en momentos puntuales de estricta necesidad y con objeto exclusivo de permitir seguir existiendo esperanzadamente.

Recordar se me ofrece como un volver a iniciar el tejido de mi vida, como una solución al destejer para poder volver a seguir tejiendo.
Ahora bien, recordar correctamente no es fácil. Exige partir del hecho del olvido. Requiere borrar la falsedad con la se ha elaborado la gran mentira de nuestras "puestas en escena" del Gran Teatro en el que hemos vivido. Así poder llegar al "recuerdo" de los acontecimientos evocados.Ello exige penetrar en el abismo del "olvido" donde anida el gran tesoro almacenado por la memoria.
De los "olvidos" me ocuparé en próximo escrito(III).

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