domingo, 20 de febrero de 2011

LOS TIEMPOS DE MI VIDA (III)

El olvido, como fenómenos involuntario del hombre, parece semejarse a un gran simulacro pleno de fantasmales acontecimientos que permanezcan en el vago sótano de la memoria humana, al modo de recuerdos sepultados del inconsciente.

Memoria y olvidos van conjuntamente unidos con la decisiones voluntarias. De ahí que esté totalmente conforme con quien afirma que el "presente debe ser consecuencia del futuro y no al revés".La decisión voluntaria prevalece sobre sus dos acompañantes,siempre unidos, memoria y olvido.Gracias a la autónoma voluntad la desmesurada ambición de la fiabilidad de la memoria es atenuada, evitándose el olvido.

Pero, afortunadamente hay otra modalidad de olvido al que he denominado: "olvido de residuo", que opera sobre la memoria de manera mas favorecedora respecto al modo de actuar con el olvido normal. Ello se produce merced al proceso técnico de la "retropropagación", permitiéndose así que el pasado pueda ser mejor recreado para percibir de él determinadas realidades, que de otra forma permanecerían adormecidas.

La cuestión sustancial radica en llegar a conocer qué sea lo que no se pueda, o no se deba, permitir que llegue a almacenarse en el olvido. Dicho de otra forma: ¿Qué es lo que conviene retropropagar?

En mi opinión, al entender que el tiempo realmente ni es lineal, pero tampoco cíclico, sino más bien "chato" o "amorfo", no me detengo a recordar aquí nada referente a la infancia, juventud, madurez, ni tan siquiera al tiempo de la senectud, al ser todos ellos períodos de mi vida podría empeñarme en ser retropropagados al ahora de la actualidad.

Y no lo haré, por preferir indagar el sentido de la trascendencia que ha influido en mi vida. Con ello traspasaré los límites del tiempo y del espacio, intentando así salir (scando) del mundo/universo que me rodea para ir más allá (trans).

Trataré de trasladarme de un ámbito al otro donde sea posible el conocimiento objetivo de lo real, perteneciente al de la crítica del conocimiento (gnoseología) y donde se hallan los sistemas científicos (epistemología), y es posible simplificar los horizontes del conocimiento a partir del mundo basado en la experiencia posible.

Tal tarea consiste esencialmente en descubrir el sentido de lo que se hace hasta llegar a descubrir más exactamente el objeto de la vida y su verdadera dimensión. Con ello nos acercamos a la dificil noción de Dios.

Al mismo tiempo uno llega a percibir la imperiosa necesidad de liberarse de toda tentación de indagar períodos pasados de épocas y culturas meramente cronológicas. Saliendo de tal tentación deja de ser el curioso buzo sumergido en el interior de su propia historia para convertirse en verdadero artífice de seguir creándola más adecuada y conforme con los conocimientos adquiridos.

En el itinerario del traspaso citado de ámbitos encontraré todas las realizaciones, esperanzas, ilusiones, fracasos, logros, errores, aciertos y hasta nuevas nostalgias mejoradas por la aflicción o el consuelo de las viejas rememoraciones asumidas valerosamente.

Todo ello se articulará en la tríada de la estructura, la coyuntura y los acontecimientos de lo verdaderamente trascendente, costituyendo el trípode vital donde poder seguir apoyándome en el equilibrio vital de próximos ejercícios acrobáticos.

En la tríada descrita permaneceré en busca del discurso de mi ipseidad, al no estar dispuesto a conformarme con el rancio apego de mi simple mismidad.

Ser siempre fiel a si mismo difiere de ser siempre uno mismo,

Yo pretendo ser, en si y para si, al modo único de ser incomparable y conforme con el sentido de la continuidad de mantenerme fiel a la palabra dada y llevándola a cabo permanentemente (incluso cuando exigiese lo imprevisible)

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