domingo, 16 de enero de 2011

NUEVA IDENTIDAD (III) TESTIGO TRANSPERSONAL

Cuando se logra trascender las creencias religiosas, todos, creyentes de una y otras confesiones e incluso ateos, convergeremos en la experiencia (vivencia) de "Lo Que Es", que a todos nos constituye y en donde se manifiesta nuestra última identidad.

Al Misterio de "Lo Que Es" puede cada uno dirigirse en actitud de reconocimiento, adoración, alabanza, gratitud, amor y súplica.Todo ello sin dogmatismos, intransigencias ni fanatismo o intolerancias.

Los creyentes que den cabida a una espiritualidad teista, verán y sentirán al Absoluto como fuera de si mismo, como algo diferente de la realidad que su ego se atribuye. Lo verán y sentirán como "otro" del ego, como un "Otro Absoluto", "Señor de todo", Dios.

Tal símbolo "Dios" se utiliza y se trasciende sabiendo que el Absoluto no deja de ser una "noticia silenciosa", cierta, clara, inconmovible, pero a la vez un "no-conocimiento", un "vacío" producto de la dualidad sujeto/objeto del yo.

A lo largo de la historia ha habido tres percepciones diferentes de "ver" al Espíritu (Dios): A) En primera persona: El Testigo, donde se da luz a todo: Conciencia, Presencia, etc; B) En segunda persona: la del Gran Tú, donde se contempla al todo Amor, al Tú vivo, en definitiva al Dios mítico.
C) En tercera persona: la del Gran Ello, la Gran Realidad de la Vida, la Talidad, o lo que hemos venido en llamar la Realidad de "Lo Que Es".
Las tres percepciones nos conducirán al descubrimiento del mismo Espíritu y tan sólo difieren en la cultura personal de quienes las tengan en consideración, sin merecer más una de otra percepción.

Porque lo definitivo es que : ESTAMOS Y SOMOS EN EL

No somos ni nuestros pensamientos, ni nuestros sentimientos.

Somos una conciencia de ser el Testigo atemporal que ve y no puede ser visto por si mismo, al no ser objeto. Somos perceptores de lo que no puede ser percibido por uno mismo.

La conclusión y el consejo adecuado sería considerar seriamente que si descansamos en El y permaneciéramos en la simple sensación de ser un espacio vacío, un "no algo", nacería entonces (con seguridad) en nosotros la conciencia de percibirnos como TESTIGOS TRANSPERSONALES, con una NUEVA IDENTIDAD y un modo radicalmente nuevo de percibir todo lo real, al ser Testigos, no-duales, sino transpersonales.

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