Prefiero la proposición pre-verbal del debate dialógico al huero argumento, tras discernir sobre qué sea lo bueno, haciéndolo con sutil y brillante persuación ante el juicio prudencial de lo probable, a sabiendas de que no llegarás jamás con meras razones a ser justo ni bueno .
Lo exacto, lo demostrable, lo verificable, no dejan de ser los modos ilusorios del razonamiento de los dialécticos, al empeñarse en ser auténticos, sin alcanzar niveles de trascendencia.
Carece de sentido decir:
La burda sutileza de llegar a saber qué pensar sin tenerlo que pensar, es la aspiración del que se considera sabio o de aquellos que opinan de todo y hablan del
La nitida oscuridad de la aparente apariencia de muchos brilla cual clara incertidumbre de sus severas aseveraciones.
La luminosa y brillante claridad, de la colorida visibilidad nocturna, alumbra los inevitables pasados del cercano devenir, que nunca llega, de aquellos que creen vivir puntualmente su presente.
Camina por senderos de conflicto y contradición quien se afana en progresar por vias de vanos y profusos debates dialécticos.
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